20 julio 2017

Ana Mª Navales, Tu mano recoge de mi piel

Tu mano recoge de mi piel el tiempo,
incansable borra todo viejo amor
 y regresa de la caricia como una alondra
que se debate en lo oscuro
 sin encontrar la luz de la mañana
 Después, serena mi cabello
 en algún odio enmarañado
 y llama a esa niña que enciende sus ojos
 con tu boca y reza silencios
 cuando los labios se acercan a tu nombre.

Ana Mª Navales
España
 Zaragoza, 1939
Borja, 11 de marzo de 2009

19 julio 2017

Elsa López, Manifiesto

Hoy declara que os ama porque oléis a madera,
porque habéis socavado en su cuerpo una brecha
por donde corren ríos

y vienen a romperse los cristales del sueño.
Las palabras son vuestras
y son vuestras las manos y el miedo que sostienen.
Y son vuestros los nombres
y la pena que lleva por dentro de la sangre.
Son vuestros el paisaje que guarda en la mirada
y el que tiene plantado delante de la casa,
el mar, los aguacates,
y esos amaneceres que esconde en la cocina
y enseña algunas veces tan sólo a quienes ama.

Elsa López
España
Fernando Poo, 17 de enero de 1943/

18 julio 2017

Mario Benedetti, Elegir mi paisaje

Si pudiera elegir mi paisaje
de cosas memorables, mi paisaje
de otoño desolado,
elegiría, robaría esta calle
que es anterior a mí y a todos.

Ella devuelve mi mirada inservible,
la de hace apenas quince o veinte años
cuando la casa verde envenenaba el ciclo.
Por eso es cruel dejarla recién atardecida
con tantos balcones como nidos a solas
y tantos pasos como nunca esperados.

Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,
los espías aleves de la soledad,
las piernas de mujer que arrastran a mis ojos
lejos de la ecuación de dos incógnitas.
Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte,
hojas secas, bocinas y nombres desolados,
nubes que van creciendo en mi ventana
mientras la humedad trae lamentos y moscas.

Sin embargo existe también el pasado
con sus súbitas rosas y modestos escándalos
con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera
y su insignificante comezón de recuerdos.

Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles. 
Mario Benedetti
Uruguay
Paso de los Toros 14 de septiembre de 1920/
Montevideo, 17 de mayo de 2009

17 julio 2017

Vicente Nuñez, Yo te amé en el silencio

Yo te amé en el silencio de la ignota atalaya
que calla su tesoro de oro inaccesible.
Y ahora que te canto -¡maldito sea el llanto
del amor que se canta!-, qué soledad sonora,
qué insensata y agónica trompetería, qué estéril,
qué grave fundamento, qué infierno irreparable.
Vicente Nuñez
España
Aguilar de la Frontera, Córdoba, 1926/
Aguilar de la Frontera, 2002

Charles Baudelaire, El enemigo

Mi juventud no fue sino un gran temporal
Atravesado, a rachas, por soles cegadores;
Hicieron tal destrozo los vientos y aguaceros
Que apenas, en mi huerto, queda un fruto en sazón.
He alcanzado el otoño total del pensamiento,
y es necesario ahora usar pala y rastrillo
Para poner a flote las anegadas tierras
Donde se abrieron huecos, inmensos como tumbas.
¿Quién sabe si los nuevos brotes en los que sueño,
Hallarán en mi suelo, yermo como una playa,
El místico alimento que les daría vigor?
-¡Oh dolor! ¡Oh dolor! Devora vida el Tiempo,
Y el oscuro enemigo que nos roe el corazón,
Crece y se fortifica con nuestra propia sangre.
Charles Baudelaire
Francia
Paris, 9 de abril de 1821/
Paris, 31 de agosto de 1867

16 julio 2017

Langston Hughes, De madre a hijo

Déjame que te diga algo, hijo:
La vida para mí no ha sido una escalera de cristal.
La escalera ha tenido tachuelas,
Y astillas,
Y tablones levantados,
Y lugares en los que no había ni alfombra-
Pelados.
Pero en ningún momento
He dejado de subirla,
Ni de alcanzar rellanos,
Ni de torcer recodos,
Y a veces, he avanzado en la oscuridad
Allí donde no había luz.
Así que, no te des por vencido, hijo.
No te quedes abajo
Porque descubras que es difícil el ascenso.
No decaigas ahora-
Ya ves, cariño, que yo aún sigo,
Yo todavía sigo subiendo,
Y la vida para mí no ha sido una escalera de cristal.
Langston Hughes
Estados Unidos
Joplin, Misuri, 1 de febrero de 1902
Nueva York, 22 de mayo de 1967

15 julio 2017

Julio Mariscal, Poema XIII del libro Hombres oscuros

Dijiste: ¡Para siempre!.
Y te marchaste, breve, entre los pinos.
Y yo - ¡Dios mío! - me iba preguntando:
¿Qué haré con tanta tarde entre las manos?
¿Qué haré cuando me enrede entre las horas?
¿Cuando la estrella clave en mí su nombre?

¿Qué harás, corazón mío?
Y ahora - ya el tiempo alfanje entre nosotros-
me sigo preguntando:
¿Qué haré con tanta tarde, con tanto corazón,
con tanto barro,
si no tengo tus ojos para alzarme?

Julio Mariscal
España
Arcos de la Frontera, Cádiz, 1922 / 1977

14 julio 2017

Manuel Bandeira, El último poema

Así querría yo mi último poema.      
Que fuese tierno diciendo las cosas más simples     
y menos intencionadas,   
que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas,    
que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume,         
la pureza de la llama en que se consumen        
los diamantes más límpidos,    
la pasión de los suicidas que se matan sin explicaciones. 

Manuel Bandeira
Brasil
Recife, Pernambuco, 19 de abril de 1886/
Río de Janeiro, 13 de octubre de 1968

13 julio 2017

Juan Antonio Masoliver, Ahora que el corazón me duele como nunca

Ahora que el corazón me duele como nunca,
como un espejo, sí, como un espejo
herido, como un sol incendiado o las cenizas
de sol en la mirada de lo que fue:
días de amor como dicen que son
en la penumbra los muebles de una alcoba,
sus espejos, los cuerpos que reposan
en la indolencia de un prado o de una cama.
Al pintar iniciamos la creación
de la realidad. El tiempo ignora este instante
de dicha, este dolor del lienzo
que revela el cuerpo que ahora duele
tanto porque es tan sólo el cuerpo
de un instante. Y está aquí, con nosotros.
Como el día del amor en el lienzo,
sin ventanas, ni luces, ni paisaje,
sólo este hondo dolor,
este abrazo que ahora, en el vacío,
es una herida, como las sombras
que dejan los muertos más queridos
en nuestros ojos. Y duele tanto
amarles. Y amarla duele más
porque está viva y no está aquí
y es feliz y ha olvidado mi abandono.

Juan Antonio Masoliver
España
Barcelona en 1939

12 julio 2017

Mª Antonia Gutiérrez Huete, En qué lugar

¿En qué rincón de la melancolía
dejamos de creernos prodigiosos
y nos bebimos la vida -dura y fría-
en vasos de papel? ¿En qué silenciosos
abismos se quedaron sin aliento
las hadas y sin labios nuestros besos?
¿En qué cruce de brazos nos perdimos
Y nos quedamos sin agua en el proceso
de amarnos? ¿En qué instante nos rendimos?
¡Dime qué lugar de tu alma secó el tiempo!!
 Mª Antonia Gutiérrez Huete
España

11 julio 2017

Ibn Az Zaqqaq, El arrebol

Purpúreo traje se vistió el ocaso,
del rosado color de un bello rostro:
vislumbre de un sol claro, como deja
huella el pudor en la mejilla amada.
De poder, con afán lo bebería
y no licor; que, de su amor perdido,
tanto mojó de lágrimas mis ropas,
que las de un náufrago parecen.
 Ibn Az Zaqqaq
Abu-l-Hasan 'Ali ibn 'Attiyat Allah ibn Mutarrif ibn Salma
Valencia, 1095-1133

Joan Brossa, Amor...

Amor,
en este poema
no existe el tiempo:
todo el curso del Universo
se da en él a la vez. 

Joan Brossa
España
Barcelona, 19 de enero de 1919
Barcelona, 30 de diciembre de 1998

10 julio 2017

Álvaro Mutis, Cada poema

Cada poema un pájaro que huye
del sitio señalado por la plaga.
Cada poema un traje de la muerte
por las calles y plazas inundadas
en la cera letal de los vencidos.
Cada poema un paso hacia la muerte,
una falsa moneda de rescate,
un tiro al blanco en medio de la noche
horadando los puentes sobre el río,
cuyas dormidas aguas viajan
de la vieja ciudad hacia los campos
donde el día prepara sus hogueras.
Cada poema un tacto yerto
del que yace en la losa de las clínicas,
un ávido anzuelo que recorre
el limo blando de las sepulturas.
Cada poema un lento naufragio del deseo,
un crujir de los mástiles y jarcias
que sostienen el peso de la vida.
Cada poema un estruendo de lienzos que derrumban
sobre el rugir helado de las aguas
el albo aparejo del velamen.
Cada poema invadiendo y desgarrando
la amarga telaraña del hastío.
Cada poema nace de un ciego centinela
que grita al hondo hueco de la noche
el santo y seña de su desventura.
Agua de sueño, fuente de ceniza,
piedra porosa de los mataderos,
madera en sombra de las siemprevivas,
metal que dobla por los condenados,
aceite funeral de doble filo,
cotidiano sudario del poeta,
cada poema esparce sobre el mundo
el agrio cereal de la agonía.

Álvaro Mutis
Colombia
Bogotá, Colombia, 25 de agosto de 1923/
Ciudad de México, México, 22 de septiembre de 2013

09 julio 2017

Jorge Boccanera, Ella

Viene despacio
entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
viene despacio
a tender sus manteles de ternura
viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después… se vuela azul como la tarde.

Jorge Boccanera
Argentina
Bahía Blanca, 18 de abril de 1952

José Agustín Goytisolo, Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo
España
Barcelona, 13 de abril de 1928

Barcelona, 19 de marzo de 1999

08 julio 2017

Wislawa Szymborska, Nada en propiedad

Nada en propiedad, todo prestado.
Estoy empeñada hasta el cuello.
Tendré que liquidar la deuda
Entregándome a mí misma.

Ahí está todo establecido:
devolver el corazón,
devolver el hígado,
y cada uno de los dedos.

Es tarde para cambiar las cláusulas del contrato.
Me harán pagar la deuda
junto con mi piel.

Ando por un mundo repleto de deudores.
Sobre unos pesa
el embargo de las alas.
Otros, quieran o no,
declararán las hojas.

Cada tejido nuestro
está en el Debe,
Ni una pestaña, ni una ramita
Podrá ser conservada para siempre.

Hasta el último detalle está inventariado,
y todo parece indicar
que hemos de quedarnos sin nada.

No logro recordar
dónde, cuándo y para qué
permití que me abrieran
esta cuenta.

La protesta contra eso
es lo que llamamos alma.
Y es esto lo único
que no está en el inventario.

Wislawa Szymborska
Polonia
Kórnik, 2 de julio de 1923
Cracovia, 1 de febrero de 2012
Premio Nobel, 1996

07 julio 2017

Roberto Themis Speroni, Veo a los buhoneros

Veo a los buhoneros, a los dulces
acróbatas del hambre, a los viajantes
de la necesidad; veo a la gente
empujando cadáveres, creyendo
que el aceite es mejor que la tizana,
que la duda es muy útil para el hombre;
los veo echarse tierra en las encías,
masticar cualquier cosa; los observo,
los oigo discutir, dar palmetazos,
ser felices con sólo tres lentejas,
con una cama, con un nombramiento,
condecorados a pesar de todo,
hechos a una molicie activa y sucia;
dispuestos a discursos, a diagramas,
a cambiarse la cara por un hueso,
por el espaldarazo de un imbécil.

No sé qué hacer con mi melancolía;
ya no sé de qué hablar. Estoy cansado.
Sólo en un rostro vi fuegos extraños.
Pero estaba en un sueño de la infancia.

Roberto Themis Speroni
Argentina
La Plata, 29 de septiembre de 1922
City Bell , 28 de septiembre de 1967

06 julio 2017

Miguel d`Ors, Calendario perpetuo

El lunes es el nombre de la lluvia
cuando la vida viene tan malintencionada
que parece la vida.

El martes es que lejos pasan trenes
en los que nunca vamos.

El miércoles es jueves, viernes, nada.

El sábado promete, el domingo no cumple
y aquí llega otra vez -o ni siquiera otra:
la misma vez- la lluvia de los lunes.

Miguel d`Ors
España
Santiago de Compostela, 25 de diciembre de 1946

05 julio 2017

Marina Tsvetáieva, A la vida

No te llevarás el rojo de mi mejilla
Poderoso como el desborde de un río.
Eres cazador, pero no me rendiré.
Tú eres la persecución, pero yo soy la fuga.

¡No cogerás viva a mi alma!
En plena persecución, en plena carrera desbocada,
El caballo árabe arquea el pescuezo
Y se corta la vena con los dientes.

 Marina Tsvetáieva
Rusia
Moscú, 8 de octubre de 1892
Yelábuga, 31 de agosto de 1941

04 julio 2017

Blas de Otero, Digo vivir

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.

Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.

Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.

Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.

Blas de Otero
España
Bilbao, 15 de marzo de 1916
Majadahonda, 29 de junio de 1979