17 octubre 2017

Jader Rivera, Señor del silencio

Señor del silencio,
Señor Dios de la hoja
que habla
cuando sopla el viento.

Señor Dios del árbol,
de la raíz,
del tronco, del ave en la distancia
y su cielo.

Señor Dios,
ten compasión de mí,
salta sobre mí pecho,
desgarra mi garganta,
bebe mis sesos.

Señor Dios,
vacíame de mí
y lléname todo de ave,
de tierra,
de viento,
de cielo.

Que muerto de mí
crezca sobre mí el pasto.
Que muerto me quepa
en el alma
todo tu silencio.
Jader Rivera
Colombia
Teruel, Huila. 1964

16 octubre 2017

Nicole Cage-Florentiny, Canción de agua

Canción de agua
Que salta entre las rocas
Del río del tiempo.
Canción de agua
Cuando Padre y Madre se amaban
Y la leche de las vacas
Corría a mares
En las mañanas de la ternura:
¡La infancia!
La infancia, que sabe a leche de vaca,
A nueces de anacardo y a mango canistel.
La infancia al borde de la fuente
Y el ciruelo de citera ofrecía al viento su densa
corona de oro.
Canción de agua:
La infancia salta en el desvío de un camino
Que es difícil de alcanzar,
Y dejar allí los ríos joviales
Que cantan canciones del tiempo antiguo,
Antaño,
Cuando Padre y Madre se amaban
Y la leche corría a mares
En la jícara de los días.
Nicole Cage-Florentiny
Martinica

Le François, 12 de septiembre de 1965 

15 octubre 2017

Meira Delmar, La tarde

Te contaré la tarde, amigo mío.

La tarde de campanas y violetas
que suben lentamente a su pequeño
firmamento de aroma.

La tarde en que no estás.

El tiempo, detenido, se desborda
como un dorado río.
Y deja ver en su lejano fondo
no sé que cosas olvidadas.
El día vuelve aun en una ráfaga
de sol,
y fija mariposas de oro
en el cristal de aire...
Hay una flauta en el silencio, una
melancólica boca enamorada,
y en la torre teñida de crepúsculo
repiten su blancura las palomas.

La tarde en que no estás... la tarde
en que te quiero.

Alguien que no conozco,
abre secretamente los jazmines
y cierra una a una las palabras.

Meira Delmar
 Colombia
Barranquilla,21 de abril de 1922/


14 octubre 2017

Diego Valverde Villena, Lunares

¡Juro que el lunar estaba aquí, aquí...!
Levanto con mis ojos el naipe de piel y no está
¡Pero si ayer lo vi ahí!
¿Por qué cambian de puesto tus lunares?
¿Qué los hace peregrinos?
¿Qué poderoso magnetismo rige sus extraños movimientos?
¡Ah, tus andariegos lunares...!
Son los puntos de los dados de Dios.
Ruedan por el tapete de tu piel.
Cada mañana, cada tarde, cada noche,
en los pliegues trucados de tu cuerpo se juega mi Destino. 
Diego Valverde Villena
Perú
San Isidro, Lima, 6 de abril de 1967

13 octubre 2017

Luis de Camões , Mudan los tiempos y las voluntades

Mudan los tiempos y las voluntades;
se muda el ser, se muda la confianza;
el mundo se compone de mudanza
tomando siempre nuevas calidades.

De continuo miramos novedades
diferentes en todo a la esperanza;
del mal queda la pena en la memoria
y del bien, si hubo alguno, las nostalgias.

Vuelve el tiempo a cubrir con verde manto
el valle en que la nieve relucía:
igual en mí se torna lloro el canto.

Y, salvo este mudar de cada día,
mudanza, hay otra de mayor espanto:
que no se muda ya como solía.
Luís de Camões 
 Portugal
Lisboa, 4 de febrero de 1524/10 de junio de 1580

12 octubre 2017

Claudio Rodríguez, Gorrión

No olvida. No se aleja
este granuja astuto
de nuestra vida. Siempre
de prestado, sin rumbo,
como cualquiera, aquí anda,
se lava aquí, tozudo,
entre nuestros zapatos.
¿Qué busca en nuestro oscuro
vivir ¿Qué amor encuentra
en nuestro pan tan duro?
Ya dio el aire a los muertos
este gorrión, que pudo
volar, pero aquí sigue,
aquí abajo, seguro,
metiendo en su pechuga
todo el polvo del mundo. 
Claudio Rodríguez
España
Zamora, 30 de enero de 1934/
Madrid, 22 de julio de 1999

11 octubre 2017

Pablo Neruda, Tu risa

Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mi todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.
Pablo Neruda
(Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto)
Chile
Parral, 2 de julio de 1904/
Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973

10 octubre 2017

Karmelo Iribarren, La fórmula

Para Iñigo Peciña Begiristain

Hay que estar preparados para lo peor
y disfrutar de lo bueno. Esa es
la fórmula. Saber que nada es duradero;
que la palabra siempre es engañosa,
falsa, equívoca; que lo que hoy nos une
eternamente, mañana será polvo, odio quizás,
historia de la mala; que la vida se venga
en la felicidad. Saber que será así,
o podrá serlo. Y vivir como si el tiempo
nos debiese algo, como si fuese nuestro,
exigiéndole al contado lo que nos pertenece.
Karmelo Iribarren
España
San Sebastián, 19 de septiembre de 1959

09 octubre 2017

Ida Vitale, Aclimatación

Primero te retraes,
                                      te agostas,
pierdes alma en lo seco,
en lo que no comprendes,
intentas llegar al agua de la vida,
alumbrar una membrana mínima,
una hoja pequeña.
                                       No soñar flores.
El aire te sofoca.
                                    Sientes la arena
reinar en la mañana,
morir lo verde,
subir árido oro.

Pero, aún sin ella saberlo,
desde algún borde
una voz compadece, te moja
breve, dichosamente,
como cuando rozas
una rama de pino baja
ya concluida la lluvia.
Ida Vitale
Uruguay

Montevideo, 2 de noviembre de 1923

08 octubre 2017

José Ángel Valente, El temblor

La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.
José Ángel Valente
España
Orense, 25 de abril de 1929
Ginebra, Suiza,18 de julio de 2000

07 octubre 2017

Catalina González Restrepo, Distancia

Si una noche no puedes dormir
y la mesa está servida,
aún queda vino en la botella,
te acompaña un buen libro,
estás tranqüilo,
cierras los ojos pero no puedes irte,
el sueño no te alcanza...
piensa en mi,
tal vez te traje a mi insomnio.
Catalina González Restrepo
Colombia
Medellín, 

06 octubre 2017

Juan Ramón Jimenez, El viaje definitivo

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico...

Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan Ramón Jiménez
España
Moguer, Huelva, 24 de diciembre de 1881
San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958

05 octubre 2017

Wislawa Szymborska, El odio

Miren qué buena condición sigue teniendo
qué bien se conserva
en nuestro siglo el odio.
Con qué ligereza vence los grandes obstáculos.
Qué fácil para él saltar, atrapar.

No es como otros sentimientos.
Es al mismo tiempo más viejo y más joven.
Él mismo crea las causas
que lo despiertan a la vida.
Si duerme, no es nunca un sueño eterno.
El insomnio no le quita la fuerza, se la da.

Con religión o sin ella,
lo importante es arrodillarse en la línea de salida.
Con patria o sin ella,
lo importante es arrancarse a correr.
Lo bueno y lo justo al principio.
Después ya agarra vuelo.
El odio. El odio.

Su rostro lo deforma un gesto
de éxtasis amoroso.

Ay, esos otros sentimientos,
debiluchos y torpes.
¿Desde cuándo la hermandad
puede contar con multitudes?
¿Alguna vez la compasión
llegó primero a la meta?
¿Cuántos seguidores arrastra tras de si la incertidumbre?
Arrastra solo el odio, que sabe lo suyo.

Talentoso, inteligente, muy trabajador.
¿Hace falta decir cuántas canciones ha compuesto?
¿Cuántas páginas de la historia ha numerado?
¿Cuántas alfombras de gente ha extendido,
en cuántas plazas, en cuántos estadios?

No nos engañemos,
sabe crear belleza:
espléndidos resplandores en la negrura de la noche.
Estupendas humaredas en el amanecer rosado.
Difícil negarle patetismo a las ruinas
y cierto humor vulgar
a las columnas vigorosamente erectas entre ellas.

Es un maestro del contraste
entre el estruendo y el silencio,
entre la sangre roja y la blancura de la nieve.
Y ante todo, jamás le aburre
el motivo del torturador impecable
y su víctima deshonrada.

En todo momento, listo para nuevas tareas.
Si tiene que esperar, espera.
Dicen que es ciego. ¿Ciego?
Tiene el ojo certero del francotirador
Y solamente él mira hacia el futuro
con confianza.
 Wisława Szymborska
Polonia
Kórnik, 2 de julio de 1923
Cracovia, 1 de febrero de 2012

Nobel 1996

04 octubre 2017

Aimé Cesáire, Elegía

El hibisco no más que un ojo reventado
de donde pende el hilo de una larga mirada, las trompetas de esparavanes
el gran sable negro de los flamboyanes, el crepúsculo llavero siempre tintineante
las arecas indolentes soles que jamás se pusieron por traspasadas por un alfiler que las tierras que se saltan la tapa de los sesos
no dudan nunca en incrustarse
hasta el corazón, los fantasmas horrorosos, Orion
la extática mariposa que los pólenes mágicos
crucificaron sobre la puerta de las noches cimbreantes
los bellos tirabuzones negros de las cañafístulas mulatas
altaneras cuyo cuello tiembla levemente bajo la guillotina

y no te sorprendas si en la noche gimo más hondamente o si mis manos estrangulan más sordamente es el tropel de viejas penas que hacia mi olor negro y rojo en escolopendra
alarga la cabeza y con una insistencia en el hocico aún blanda y desmañada busca más dentro mi corazón de nada me sirve entonces apretarle contra el tuyo y perderme en la espesura de tus brazos que acaba por encontrarlo y muy gravemente de manera siempre nueva
lo lame amorosamente
hasta que brota salvaje la primera sangre
bajo las bruscas garras desplegadas del desastre.
Aimé Cesáire
Martinica
Basse-Pointe, 26 de junio de 1913

Fort-de-France, 17 de abril de 2008

03 octubre 2017

Manuel Altolaguirre, Escribir es nacer

Hijo de la oración,
cada mañana
dejo el seno del cántico,
me desnudo del himno que se eleva
a la gloria de Dios
y desde el polvo
me atrevo a murmurar
tristes palabras.
Escribir es nacer,
dejar la cristalina
morada de inocencia
donde ya no estoy.
Mi verso tiene formas maternales,
es nube sobre el mar
y una gota de lluvia,
es niño que en la arena se entretiene
con las espumas y las caracolas.
Mi Padre está en los cielos
y yo me siento alegre,
nacido de su Verbo,
de donde salgo cada día.
Manuel Altolaguirre
España
Málaga, 29 de junio de 1905/
Burgos, 26 de julio de 1959