15 diciembre 2017

Carmen Matute, Yo admiraba tus manos

Yo miraba tus manos         
e inventaba historias       
de aleteos                   
sobre mis pechos,           
de roces suavísimos         
entre mis muslos.           
Al instante                 
pétalos y plumas acudían     
en una lluvia inesperada     
a mojarme los sentidos.     
Aprendí así a estar         
eternamente                 
sedienta de panales,         
mientras                     
miraba yo tus manos.         
Encabritado                 
mi deseo se enredaba         
entre tus dedos             
mientras un mar tibio       
me bañaba                   
en un amanecer sin viento.  
Carmen Matute
Guatemala
Ciudad de Guatemala, 1944

14 diciembre 2017

Di mi nombre Elisabet, Mª Clemencia Sánchez

Say my name Elizabeth.
Mary Shelley
Volverá el sol
sobre tu frente límpida,
sobre las praderas luminosas
del día.
Se posará de nuevo allí
el canto y el agua invencible
de las abejas.
Volverá la primera luz de tus ojos
al agua insaciable del estío,
al consuelo jubiloso
de las canículas.
Descenderá hasta ti
el cielo más claro
y el nombre del amor
sobre tu corazón de aire
de mariposa asfixiada.

Volverá el amor en nombre
del amor a besar
tu boca concluida
y a habitar el campo invicto
de tus pulmones libres.
Regresarás del polvo de las palabras
que te inventan
en el génesis impronunciable
de otro sueño.
Di mi nombre Elisabet,
di mi nombre creatura triste,
dolor inefable
de mi deseo insomne,
permite que vuelva a empezar el día.
Mª Clemencia Sánchez
Colombia
Itagüí, 1970

Hilario Barrero, Cerradura

Sin darles tiempo de llegar hasta el lecho,
una vez afianzada la puerta de la casa,
se amarían ruidosos, jadeantes, salvajes.
No sabían entonces lo difícil que más tarde sería
abrir la cerradura con la llave oxidada del cansancio.
Hilario Barrero
España
Toledo, 1948

13 diciembre 2017

Felipe Juaristi, Ausencia

1

Desde que tú te fuiste
Nada me asusta.
La Muerte y yo
Hablamos cara a cara
En nuestro patio,
Como viejos amigos.
Y jugamos a los dados,
Sobre su larga capa.

2

Se prescinde del color
Y nace la mañana más hermosa.
Se evita el artificio, la retórica,
Y el poema se hace inmenso.
Así he surgido en tu ausencia,
De la concha del dolor,
Nuevo y desnudo.
Felipe Juaristi
España
Azcoitia, 12 de junio de 1957

12 diciembre 2017

Edith Södergran, Amor

Mi alma era un traje celeste como el cielo;
lo dejé sobre una roca junto al mar
y desnuda llegué hasta ti y parecía una mujer.
Y como mujer me senté a tu mesa
y brindé con vino y aspiré el aroma de unas rosas.
Me encontraste bella y semejante a alguien que en sueños viste,
olvidé todo, olvidé mi infancia y mi patria,
sólo sabía que tus caricias me tenían cautiva.
Y tú, sonriendo, tomaste un espejo y dijiste que me mirara.
Vi que mis hombros estaban hechos de polvo y se desmoronaban,
vi que mi belleza estaba enferma y ahora sólo quería desaparecer.
Oh, aférrame entre tus brazos, tan fuertemente
que ya no necesite nada más.
Edith Södergran
Suecia
San Petersburgo, Rusia, 4 de abril de 1892
Roshchino, Leningrad Oblast, Rusia, 24 de junio de 1923

Señor K, Mario Rivero

Franz Kafka
novelista checo
vendedor de seguros de vida
-Compañía de Accidentes de Trabajo
del Reino de Bohemia-
al cruzar los pasillos
de una notaría
y ver legajos empolvados
pensé en usted
Sentí que los días trabajan
discreta y taciturnamente
sobre nosotros
imaginé un espejo
y vi una arruga en mi frente
y una mosca
en la nariz del notario.
Mario Rivero
Colombia
Envigado, 1935
Bogotá, 13 de abril de 2009

11 diciembre 2017

Harold Alvarado Tenorio, Un hombre me vendió una silla

La he comprado
Para ver su mundo: cartas,
Plantas, lámparas, alfombras,
Vajillas, miradores, caperuzas, telas,
Máquinas de escribir, bombillos, espejos,
Tocadiscos, sobres de correo,
Libros, voces, mesas,
Voluntades, hojas,
Montañas de segundas, de terceras,
Quizá de cuartas manos.
Objetos que sobreviven a sus arrendatarios
Y nos sobrevivirán.
La caoba es más perdurable que la carne,
El ciprés, más vivo que unos ojos,
El cedro más negro que la piel
Y también los metales.

Estas basuras
Cambian de anciano cada semana.
 Harold Alvarado Tenorio
Colombia
Buga, 1945

10 diciembre 2017

Paul Celan, Corona

En mi mano el otoño come su hoja: somos amigos.
Extraemos el tiempo de las nueces y le enseñamos a caminar:
regresa el tiempo a la nuez.
En el espejo es domingo,
en el sueño se duerme,
la boca dice la verdad.
Mi ojo asciende al sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos palabras oscuras,
nos amamos como se aman amapola y memoria,
nos dormimos como el vino en los cuencos,
como el mar en el rayo sangriento de la luna.
Nos mantenemos abrazados en la ventana, nos ven desde la calle:
tiempo es de que se sepa,
tiempo es de que la piedra pueda florecer,
de que en la inquietud palpite un corazón.
Tiempo es de que sea tiempo.

Es tiempo.
Paul Celan
Francia
Cernauti, Rumanía, 23 de noviembre de 1920 /
París, 20 de abril de 1970

09 diciembre 2017

Juan Carlos Bayona, Pájaros

Hay pájaros que mueren sin que nadie se entere
La pendiente de las tejas los arrastra
A un lecho de metal oscuro y frío
Y allí se van quedando quietos
Bajo una lluvia que les recuerda el cielo.

¿Quién se acuerda de ellos?
Quizás los árboles en la noche, los pregunten
O tal vez el aire los eche de menos
Porque nosotros
Nosotros no extrañamos nada que no haya sido nuestro.
Juan Carlos Bayona
Colombia
Bogotá, 1959

El tapiz de Penélope, Ana Mercedes Vivas

Esta vez
no voy a esperarte
como entonces.
No voy a tejer
ni a destejer
el asombro posible
de encontrarte.

 Mi vocación de Penélope
se agotó
en tus silencios.

 Ni ovejas quedan
para cardar los hilos
que tejan
tu reiterado miedo
de volver a casa.

 Nadie se ha preguntado
cuál era el dibujo
que trenzaba
Penélope
en su tela.

 ¿Tal vez el rostro
de otro hombre,
diferente de Ulises?
Ana Mercedes Vivas
Colombia
Cali, 1960

08 diciembre 2017

Yolanda Pantin, Cada vez sé nada de poesía

Cuando pienso que me ha abandonado
me sorprenden sus engaños.
Ella me conoce. Yo voy confiada
creyendo que la sigo, vamos a decir,
por la margen izquierda del río, justo
en la entrada del bosque pero, astuta,
está en la otra orilla, agazapada.
Yo persigo una forma. ¡Ja! Se ríe.
Sigue con tus cuentos infantiles.
Yolanda Pantin
Venezuela
Caracas, 1954

07 diciembre 2017

Objetivas azaleas, Alicia Genovese

Las azaleas se reabren
silenciosas y salvajes.

La lluvia torrencial
no ha podido convencerlas
de lo adverso y lo definitivo.

Sus campánulas
bajo el sol tibio se despegan,
repatriadas a su forma.

Ya no hay desarmonía,
no hubo
devastación. 
Alicia Genovese
Argentina
Lomas de Zamora, 1953

A Rosa, Antonio Plaza (Fragmento)

A tu lado la dicha me sofoca,
y mi ser se estremece de contento
cuando mi nombre de tu linda boca
embalsamado sale con tu aliento.

Y yo Rosa, te encuentro tan divina,
que un ángel envidiara tus hechizos,
tan pura como el aura vespertina,
jugando de las olas con los rizos.

Eres tú la ilusión de mis amores
y la diosa de mi alma enamorada,
isla preciosa de benditas flores
en un mar de pureza colocada.

Ensueño sacrosanto de ternura,
mi grande aspiración es poseerte;
si se agita la flor de mi ventura
el desengaño me dará la muerte.
Antonio Plaza
México
Guanajuto, 2 de junio de 1833
Ciudad de México, 26 de agosto de 1882


06 diciembre 2017

Fernando Giucich, Disculpas

Pido disculpas,
si en la placidez
de nuestros amores,
los tuyos con los míos
y viceversa,
no encontré
el bálsamo para
curar las heridas.
Esas que se abren
en las costuras del
alma, cuando
sin querer, arrimamos
las palabras al fuego.
Fernando Giucich
Paraguay
Asunción

05 diciembre 2017

Kydia Mateos, Antes

Yo creo que te amaba
cuando eras un poeta
y tu aliento prendía
madrelunas de asombro
en mis manos cansadas.

Cuando apenas tenías
junto a la humilde lámpara
noches de vino triste
y romero encendido
para una angustia larga.

Cuando en tu andar soñabas
burdos amaneceres
de zapatos raídos
de muñecas ajenas
de calles enguantadas.

Cuando el viento traía
olor de sombra virgen
a la espiral bohemia
de tu mesa vacía
              callada.

Corrías tras mi sombra
desafiando las lunas
y los amaneceres.

Eras tan sólo un hombre
nostalgioso y amargo.

Apenas un poeta
tibio de noches pobres
con las manos vacías
y el loco corazón
desbordante de versos
engañosos.
Por eso yo te amaba.
Kydia Mateos
Uruguay
1933